Desde la OIT advierten: Si bien casi todos los países cuentan con leyes contrarias a la discriminación, ésta continúa existiendo en todas partes”, ¿qué hace falta entonces?
El camino contra la discriminación en el trabajo está lleno de éxitos y fracasos. El éxito debe venir por una combinación de iniciativas gubernamentales, de empresarios y de trabajadores hacia el trabajo decente, y también con muchas iniciativas puntuales como, por ejemplo, el programa Acceder, levado a cabo en España, que empleó a 2.500 personas de etnia gitana sin trabajo. Estos son los pasos que hay que seguir dando para vencer los obstáculos, -que por culpa de la discriminación-, impiden que las sociedades puedan alcanzar todo su potencial en la economía. Por eso, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) recomienda este tipo de medidas para combatir la discriminación y que exista un plan específico en cada país con este objetivo. La promoción de la igualdad de género debe estar incluida en la acción internacional más integrada y coordinada, hay que promulgar mejores leyes y, sobre todo, mejorar las capacidades de las instituciones implicadas para su aplicación, contar con iniciativas no normativas como las que se pueden lograr con las estrategias de compra, crédito e inversión de los gobiernos y apoyar a los trabajadores y empleadores a hacer realidad el objetivo de la igualdad en el trabajo a través de mecanismos como la negociación colectiva y los códigos de conducta.
En este camino, desde la OIT presentaban recientemente un Informe Global sobre la discriminación en el mundo del trabajo, ¿hay motivos para la esperanza?
La lucha contra la discriminación presenta grandes progresos, pero continúa siendo persistente y significativa la creciente desigualdad de ingresos y oportunidades entre mujeres y hombres trabajadores.
La discriminación en el mundo se manifiesta desde las formas tradicionales en base a sexo, raza y religión y también desde nuevas formas discriminatorias. Sin embargo, pese a este panorama, hay esperanza porque los estados miembros de la OIT han avanzado en sus esfuerzos por vencer esta discriminación, de acuerdo también con una cada vez mayor conciencia de las sociedades a este respecto. Los progresos registrados en el campo legal e institucional en muchos países son importantes y hay cláusulas relacionadas con la no discriminación y la igualdad en los códigos del trabajo que han sido adoptados recientemente. No hay que olvidar, que la condena de la discriminación en el empleo hoy día es mundial, al igual que el compromiso político de afrontarla. En 2007, nueve de cada diez estados miembros de la OIT habían ya ratificado los dos convenios fundamentales sobre la discriminación en el trabajo (los Convenios número 100 y 111), lo que les compromete a generar legislaciones y políticas sobre este tema, algo que nos da esperanza para que la situación de la discriminación mejore.
Apuntan, entre otras novedades, que aunque se van superando cierto tipo de discriminaciones, surgen otras nuevas, ¿a qué se refieren?
Una de las tendencias según el Informe Global es la aparición de prácticas que castigan a personas con una disposición genética a contraer enfermedades específicas o a las que llevan determinado estilo de vida. El rápido desarrollo de la genética y de las nuevas tecnologías ha facilitado la obtención de información.
El Informe dice que hacer una prueba genética a un trabajador tiene importantes consecuencias en un trabajo, donde los empleadores pudieran discriminar a los empleados que tengan predisposición a desarrollar una enfermedad más adelante. Por esto, la discriminación genética en el lugar de trabajo ha sido impugnada en diversas instancias judiciales del mundo y puede darse como un nuevo tipo de discriminación.
Además, también hay exclusiones recientemente conocidas que superan a las tradicionales: la edad, los hábitos poco saludables como la adicción al tabaco, ser obeso, una orientación sexual diferente, la disposición a enfermedades o las discapacidades son factores de discriminación en el trabajo. Frente a otros tipos de exclusión, ahora hay más personas que no consiguen un empleo o lo pierden de forma improcedente por su predisposición a padecer ciertas dolencias o bien, porque fuera de su trabajo no mantiene un estilo de vida saludable. El Informe Global destaca que la exclusión por motivos de edad afecta menos a trabajadores mayores de 50 años que a jóvenes, ya que a estos se les suele someter a períodos de prueba más largos y obtienen peores contratos. Por otro lado, los discapacitados, que son un 10 por ciento de la población mundial, también son un foco de marginación, ya que suelen tener unos niveles de educación inferiores a la media y el enfoque de beneficencia por delante del de integración laboral que prevalece aún en muchos países.
Otro problema eterno y en el que se encuentran implicados y cuyo Día Mundial se conmemoró el pasado día 12 de junio: el trabajo infantil, ¿en qué punto se encuentra este problema?
En nuestro Informe se indica que durante los últimos cuatro años se ha observado un descenso del 11% a escala mundial del número de niños que trabajan. Esto significa que hay 28 millones menos de niños que trabajan, situándose la cifra actual en 218 millones de niños trabajadores. Y por primera vez, empieza a vislumbrarse la posibilidad de hacer que esta lacra pase a la historia. El fin del trabajo infantil, contrariamente a lo que algunos habían pronosticado, es posible. Y esa posibilidad nace, sin duda, del esfuerzo de concienciación a todos los niveles que se ha dado en los últimos años.
En América Latina, la explotación infantil ha logrado descender un 11 por ciento, de un 16 por ciento a un 5 por ciento, gracias principalmente al a varios programas donde ha estado involucrada la Cooperación Española. Se ha pasado de niños trabajadores en América Latina, donde Brasil y México han registrado el 60 por ciento de este descenso.
El Programa IPEC de la OIT para la Erradicación del Trabajo Infantil, trabaja en 1000 proyectos en 90 países del mundo, y estos avances nos hacen pensar que el trabajo infantil en sus peores formas puede ser eliminado en unos diez años y en su totalidad en tres décadas.
El trabajo infantil afecta en la actualidad a 218 millones de niños en todo el mundo y de forma especial en la agricultura, donde trabajan el 70 por ciento de estos niños. El creciente movimiento mundial contra el trabajo infantil tiene su reflejo también dentro de nuestras fronteras.
En España, la OIT lleva a cabo un proyecto de sensibilización, el programa SCREAM para la defensa de los derechos del niño a través de la educación, las artes y los medios de comunicación, en el que han participado más de 400 centros educativos. Este programa se dedica a concienciar a los alumnos, que serán hombres y mujeres del futuro, para que adquieran conocimientos y se sensibilicen respecto al problema del trabajo infantil, que impide la escolarización de los niños y perpetúa los ciclos de pobreza.
Aunque la OIT trabaja a nivel internacional, usted es su representante en España, ¿existe algún rasgo diferencial en estos temas en el caso español?
En la Unión Europea, la discriminación laboral por motivos de género está reduciéndose significativamente, según los datos del Informe Global. Pese a todo, las mujeres cobran un 15 por ciento menos y trabajan una media de horas superior a la de los hombres, al incluir la mayoría de las tareas en el hogar. La media española es similar a la europea tanto en el diferencial de salarios como en el tiempo dedicado al trabajo. En el caso de España, se ha dado un paso para combatir la discriminación con la aprobación de la Ley de Igualdad, aunque no deje de plantear reflexiones sobre algunos aspectos con los que no todos los sectores están de acuerdo, es una muestra de que se está avanzando en este sentido. |