Mientras que en las grandes compañías la RSC ya se ha adoptado como una herramienta para crear valor, y por ejemplo, en España el 97 por ciento reconoce contar con una estrategia o plan de responsabilidad social corporativa; las medianas y las pequeñas empresas aún no han asimilado este término y en muchos casos lo identifican con problemas y dificultades, según reconoce la Comisión Europea.
La Comisión Europea quiere hacer llegar a las compañías medianas y pequeñas la idea de que la responsabilidad empresarial es una oportunidad tanto para ellas mismas como para sus grupos de interés y para la sociedad en general. Con este propósito el pasado mes de mayo, el vicepresidente de la CE, Günter Verheugen, presentaba el informe Oportunidad y Responsabilidad que ha sido elaborado por un grupo de expertos en RSC creado por la Comisión Europea en 2005.
“Las pymes están especialmente bien situadas para realizar una importante contribución al desarrollo socioeconómico a nivel local y para actuar como miembros responsables de la comunidad” asegura el vicepresidente de la CE en la introducción de este informe. Según los autores, las pymes si llevan a cabo iniciativas en el terreno de la RSC, pero lo hacen de manera informal e intuitiva: “ Llevan años haciéndolo, y muchas de ellas sin ni siquiera saberlo”.
Un término por concretar
Lo cierto, es que, según recogen los expertos de la Unión Europea, el concepto de RSC, la propía terminología, no está aún muy clara ni cuenta con la aprobación de todos los implicados: “El concepto de responsabilidad corporativa se ha gestado en las grandes empresas. Pero ni siquiera entre ellas está claro cómo debe llamarse”.
“El concepto sí está claro pero no tanto la terminología a emplear, se habla de responsabilidad social corporativa, de responsabilidad social empresaria, responsabilidad corporativa... No hay consenso en el término”, apunta la directora técnica del master internacional en desarrollo sostenible de la escuela de negocios EOI.
El informe de la Comisión Europea abunda en la dificultad de consensuar un término que defina la responsabilidad empresarial de las pymes referido a una serie de prácticas que de hecho suelen llevar a cabo con frecuencia aunque nunca se haya denominado RSC. Como propuesta de término aplicable a las pymes, este documento, apuesta por: competitividad responsable.
Al margen de la terminología, el objetivo de la Comisión Europea es que se incremente la calidad y la cantidad de estas iniciativas y convencer a este sector empresarial de que suponen un beneficio. Entre los consejos y propuestas incluidos en el documento se incide en recomendar a las pymes que intercambien experiencias y elaboren informes en lugar de individuales sectoriales.
Ejemplo español en el sector farmacéutico
Hasta el momento, según los datos aportados por al Comisión Europea, los informes sobre RSC de pymes son más bien escasos, mientras que en el caso de las grandes compañías son algo habitual: “para las grandes empresas la elaboración y publicación de este tipo de información se ha convertido en una aspecto casi fundamental de su política”, asevera el informe europeo.
Sin embargo, las pymes argumentan altos costes para la realización y publicación de una memoria de este tipo, la escasa demanda de los grupos de interés comparado con la de las grandes empresas y, en algunos casos, aseguran que temen que atraer la atención de los medios de comunicación con este tipo de datos les afectará negativamente.
Teniendo en cuenta esta realidad, la CE recomienda que las pymes además de aliarse para el intercambio de iniciativas, lo haga también para informar de sus actividades en materia de RSC. El documento aporta ejemplos reales para demostrar a las pymes más indecisas la viabilidad de estas iniciativas.
El informe recuerda el informe de sostenibilidad publicado por los productores de vinos chilenos y "La Farmacia en Valor" redactado por las farmacias españolas y avalado por el GRI (Global Reporting Initiative), máxima autoridad mundial en materia de RSC, con el apoyo del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, así como con la colaboración de Caja de Ahorros El Monte. El documento de las farmacias españolas incluye unos indicadores específicos relacionados con su actividad para verificar sus acciones de responsabilidad social.
|