El trabajo conjunto, la cooperación ha sido el centro sobre le que ha girado el discurso de la ministra de Ciencia e Innovación en el Foro de la Nueva Economía, organizado por Nueva Economía Forum. Garmendia ha trazado el camino de la innovación como una participación conjunta de varios agentes: los poderes públicos, el mundo académico y científico y la empresa privada.
Este sendero participado de la innovación tendrá un resultado único, según la ministra, España se convertirá en una potencia científica y tecnológica, un sistema de excelencia, capaz de liderar iniciativas internacionales: “Para que en un futuro próximo la economía española forme parte de los 10 países más avanzados del mundo en Ciencia, Tecnología e Innovación necesitamos contar con el apoyo empresarial, científico y académico”.
Para Garmendia: “El significativo consenso que se ha creado para poner en práctica políticas que favorezcan la generación, difusión y aplicación de nuevos conocimientos que redunden en el crecimiento económico y el bienestar”, demuestra el potencial español. Estas posibilidades son además multidisciplinares: biotecnología, tecnologías de la información y comunicaciones... lo que permite, según la ministra, que no haya ni un solo sector económico que no pueda sacer partido de los beneficios de la innovación.
En el camino
El gasto en I+D de las Administraciones públicas en los últimos ejercicios certifican que el gobierno, ya cumple con su parte en este camino. De acuerdo con las cifras públicas, el gasto en esta partida ha crecido un 16 por ciento entre los años 2004 y 2006, duplicando el valor dedicado a la I+D en el año 2000.
No obstante, la titular de la cartera ha reconocido también que esta inversión se ha visto acompañada de una mayor participación del gasto en I+D empresarial. Los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística para 2006 indican que este gasto ha subido un 20 por ciento con respecto a 2005. El número de empresas que realizan actividades de innovación y desarrollo también ha crecido un 15 por ciento.
“España tiene una importante capacidad científica y un creciente número de empresas de este tipo, es decir, un potencial económico que debemos saber capitalizar”, confirmaba Garmendia quien aunque reconocía “las dificultades económicas” actuales, animaba a las empresas a seguir realizando este esfuerzo y recordaba que la inversión en I+D puede tener un comportamiento anticíclico, convirtiéndose en la fuente de competitividad económica del futuro.
Aportación pública
Para un mayor retorno de estas inversiones del sector público y privado el camino pasa, según Garmendia, por aumentar las capacidades de producción y transferencia del conocimiento pero también por aplicar innovaciones organizativas en el sistema, que afectarán a los agentes y al marco normativo.
La ministra no evito evito asumir responsabilidades por su parte y admitió que el Ministerio debe trabajar en cinco ejes:
- Un marco regulatorio de la ciencia y la innovación
- Impulsar un sistema universitario fuerte, de calidad y competitivo globalmente.
- Apoyar a los Organismos Públicos de la Investigación para que se conviertan en líderes europeos
- Incentivar a las empresas para desarrollar un tejido empresarial más intensivo de conocimiento
- Trabajar por un entorno social más proclive a la actividad científica, a la innovación y al espíritu emprendedor.
Ahondando en la apuesta por la cooperación, Garmendia no olvidó reseñar la importancia de establecer marcos de colaboración estables con las comunidades autónomas: “Necesitamos una sociedad del conocimiento, una sociedad abierta y sin fronteras, dinámica y capaz de ofrecer nuevas oportunidades, una sociedad emprendedora.
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