Andrés Amorós sigue la máxima dada por Virginia Wolf y piensa -muy acertadamente- que ‘ser lector es el mejor camino para llegar a ser escritor’. A mi modo de ver, un lector debiese leer -cuanto antes- la literatura clásica para internarse posteriormente por los intrincados caminos de la penosa literatura actual, y es muy probable que, una vez conocida esta deleitante literatura con sabor a añejo, no guste de los ripios facilongos con los que muchos escritores del tres al cuarto sostienen su mediocridad. Amorós nos explica que ‘lo que caracteriza al lenguaje literario es la intensificación [es decir] un especial énfasis expresivo, afectivo o estético añadido a la información transmitida por la estructura lingüística sin alteración del sentido’. Así, tan importante es el estilo como el contenido y como decía Marcel Proust ‘el estilo, para el escritor lo mismo que para el pintor, no es una cuestión de técnica sino de visión’. La obra en su afán de aportar útil información al curioso, hace también un ejercicio de animación a la lectura -muy meritorio- en el que se propone un acercamiento a una colección de textos cuidadosamente seleccionados por el autor, tal es el caso del famoso fragmento del capítulo 68 de Rayuela (tal vez lo mejor de esta obra). Introducción a la Literatura es una obra que se encuentra algo desfasada en determinados aspectos. El capítulo dedicado a la situación editorial en España encierra cuestiones que ya no concuerdan con la realidad de nuestro país, pero que vienen muy bien a la hora de ver el progreso que se ha hecho en los últimos veinte años. En nuestra ‘sociedad literaria’ las envidias y la picaresca están a la orden del día y esto hace que Andrés Amorós pueda surtir de encantadoras anécdotas este ensayito. Así, poco a poco nos vamos adentrando en el complejo mundo del márketing editorial y en las claves que hacen a un libro un best seller aun siendo de una calidad literaria ínfima.
Miguel Ángel García para Portal Solidario |