Corría el año 1443 y Agnes era una auténtica belleza : rostro redondeado, ojos dulces , boca pequeña, cabellos sedosos y, sobre todo, un cuello largo y recto, como el de un cisne. El rey , nada más verla, se dio cuenta de que era el amor de su vida. Y aquí entró en juego un factor sorpresa, ya que la propia casa d´Anjou facilitó las relaciones entre Carlos y Agnes, buscando la influencia en el rey a través de la amante, ya que no lo habían conseguido a través de la reina.
A raíz de sus relaciones amorosas con Agnes, el rey cambió completamente. Irradiaba felicidad. Como no podía mantenerse alejado de ella, le regaló un castillo , el de Beauté-sur-Marne, en el Valle del Loira. Esto provocó un gran escándalo en Francia, ya que de esta forma se descubría claramente que era su amante. Esto al rey no le importó, ya que solo pensaba en estar junto a ella, y no se preocupaba por nada más.
También vivieron en Loches, donde Agnes tenía una bonita mansión. Aquí se haya expuesto un cuadro especialmente conocido, en el que ella sirvió de modelo para la imagen de la Virgen y en el que está mostrando un pecho. Fue pintado por Jean Fouquet.
Agnes se relacionó con un importante comerciante de la época, Jacques Coeur, que la persuadió de que introdujera en la Corte la afición por el lujo y la ostentación, y así él saldría beneficiado porque esto generaría más consumo por parte de la Corte, hasta ahora poco dada a frivolidades y grandes lujos. La Corte pasó a ser brillante, ostentosa y donde primaba la búsqueda de los placeres sobre todo lo demás. La fama de la dama no solo se extendía por Francia, sino también por el resto de Europa : se hablaba de las telas de sus riquísimos trajes, de sus fantásticas joyas , de su forma de exhibir el escote, sus peinados, tocados,... Pasó a convertirse en un mito de la época, al cual todos querían criticar, y al mismo tiempo, imitar.
Fue una época de prosperidad para el reino, guiado por varios consejeros cercanos a Agnes , y que supieron dirigir correctamente la política real.
De las relaciones amorosas de Agnes y Carlos VII resultaron tres hijas. Cuando ella se encontraba embarazada de nuevo, y el rey en plena campaña contra los ingleses en Normandía, decidió recorrer media Francia para ir a su encuentro. El frío y las malas condiciones del viaje hicieron que muriera , por un “flujo de vientre” , a los pocos días de reunirse con él. Tenía solo veintisiete años. Su tumba se encuentra en la colegiata de Loches, está realizada en alabastro, y se la representa tumbada, con las manos unidas y vestida con uno de sus bellos trajes de hada. El rey nunca se repuso de su pérdida y once años después fue a morir al castillo que era propiedad de su amada, a Beauté-sur-Marne .